Las rentas de corto plazo ofrecen flexibilidad, servicios incluidos y menor compromiso contractual, mientras que las de largo plazo suelen tener costos mensuales más bajos en horizontes extendidos. La mejor opción depende de tu calendario y nivel de certeza.
Si estás en transición laboral o personal, un formato amueblado puede reducir fricción inicial. Cuando ya tienes estabilidad en zona y tiempo, un contrato tradicional podría ser más conveniente financieramente.



